Llevo varios meses sin actualizar el blog, pero no por falta de ganas o de haber hecho actividades interesantes. Más bien al revés: casi no he parado desde finales de mayo, con unos meses de junio, julio y agosto de intensísimo trabajo de campo. Entre medias, además, he podido sacar algún tiempo para hacer vacaciones y otras cosillas. No quiero dejar la costumbre de ir publicando más o menos regularmente en este blog las cosas que me parecen majas, y que tal vez puedan interesar a alguien. Por eso, ahora que tengo tiempo, voy a recopilar varias de las actividades de las que he disfrutado este verano:
25 a 28 de mayo: Viaje a Tesalónica (Grecia)
Varias escaladas: "love climbing" en los Pirineos
Espingo: el reino pirenaico de los tresmiles
Valle de Baztán: vacaciones con raíces
25 a 28 de Mayo: Viaje a Tesalónica
Fui invitado por la Comisión Europea a un seminario de expertos en conservación de Hábitats de Interés Comunitario. Poco pudimos hacer fuera del hotel, y dentro solamente trabajo. Sin embargo, pude visitar un gran delta en una excursión guiada por los organizadores: el Parque Nacional Estuario de los ríos Axios-Loudias-Aliakmonas. En realidad es un gran sistema de estuarios, donde se juntan las desembocaduras de cuatro ríos (uno de ellos, no recuerdo cuál, es el segundo río más largo de los Balcanes). Además de los estuarios hay lagunas y pantanos costeros, en una gran llanura de aproximadamente 320 kilómetros cuadrados, que también está plagada de arrozales. Tiene una gran importancia ecológica, pero está cerca de esta gran ciudad, y los griegos no la respetan. A pesar de ser Parque Nacional desde hace décadas y estar absolutamente prohibido, algunas de las lagunas se han llenado de escombros ilegales provenientes de la construcción, producidos por la increíble expansión urbanística de las últimas décadas. Las autoridades no han actuado ¿A alquien le suena esto?
Atardecer en el golfo de Tesalónica, nada más llegar al hotel. Tesalónica es la segunda mayor ciudad de Grecia. Tiene un importante puerto, y una configuración parecida a la de Barcelona, con la parte vieja y otros lugares neurálgicos de la urbe cerca de la costa. Mi impresión de la ciudad (además de lo que nos contaron sobre el Parque Nacional y su gestión los colegas biólogos griegos que trabajan allí), es que están bastante atrasados respecto al resto de Europa. Incluso respecto a España. Al igual que me ocurrió al visitar Sicilia hace dos años, ví unas calles sucias, unas casas poco cuidadas, muchos coches viejos y bastante caos en el tráfico. La gente, sin embargo, parece vivir alegre, paseando junto al mar, comiendo en infinidad de puestos callejeros y llenando los bares y las terrazas. Un día de labor cualquiera (era martes), a la una de la noche, el paseo que une el barrio del viejo puerto con la zona de nuestro hotel estaba plagada de gente joven, incluso muy muy joven. Muchos de ellos, al día siguiente, tendrían que ir al instituto. Como comentabamos con los colegas españoles: seguramente a primera hora tendrían religión.
Una de las cosas que más me impactó, desde el paseo marítimo de Tesalónica, fue ver al otro lado del golfo, a lo lejos, una montaña que aún tenía nieve. En la foto se puede entrever un poco, difuminada entre la calima. Seguramente no ha habido en la historia una montaña más mítica: es el Monte Olimpo, 2.917 metros de desnivel que se alzan desde el mar, imponentes. Desde las suaves costas y campos de cultivo de la región de Macedonia, de clima mediterráneo, cálido, de inviernos suaves, (tierras de arrozales, viñedos, olivares), hasta la alta montaña, de rocas y nieves, tormentas, heladas, vientos intempestivos, y condiciones extremas, defendida además por un brutal desnivel de casi 3.000 metros. Desde el mundo de los humanos, hasta el mundo de los dioses.
domingo, 31 de agosto de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
Bacías, Vacío
En los mapas pone Baciás; pero su nombre es Bacías. El nombre, según me contó Luis Villar, se lo pusieron los pastores. Le llamaban así a este monte poco puntiagudo y fácilmente accesible, porque era a donde traían las ovejas que estaban "vacías". Las que estaban preñadas, se separaban e iban por otro lado. Probablemente no tan arriba, digo yo. Porque pasa de los 2.700 m. Aunque, por otro lado, el topónimo Bacías, en Navarra, se refiere a los abrevaderos (troncos vacíos, para poner el agua). Hay detrás de este monte, una cuenca llamada Las Bacías, llena de pequeños iboncitos... para más cachondeo, el verano que pasé un día entero en esta cima muestreando, uno de esos ibones estaba...vacío. En fin, enredando con los nombres, es fácil decir chorradas, y alguna además será cierta. Pero seguro es que es Bacías; sin diptongo.
En todo caso, es un bonito monte que se sube sin grandes riesgos desde el Balneario de Panticosa. Por el valle del Ara la subida aún es más fácil, pero exageradamente larga.
Este domingo 27 de abril me fui muy de madrugada, de mañanera al Bacías. Y como fui pronto, me lo encontre...vacío.
Antes de la hora del desayuno (acaba de amanecer):
A la hora del desayuno, tres cuartos de hora después, nebisqueando:
A la hora del vermout:
Y entre tanto, esos placeres extraños que nos gustan tanto:
Nubes, viento, nieve, sol, crestas de granito, pendientes resbaladizas, ibones helados, collados sorprendentes, laderas vertiginosas, dedos entumecidos por el frío en la cima, valles profundos y bajada disfrutona: esquiada sobre nieve muy segura, a ratos dura y a ratos polvo, movida por el viento. ¿alguien da más?
miércoles, 16 de abril de 2014
Buena nieve primavera, en el diente noroccidental de Batanes
Este domingo pasado madrugamos bien y nos fuimos a aprovechar el paquetón de nieve que hay en la alta montaña. Elegimos una ruta a la que teníamos echado el ojo en verano, con un itinerario bastante directo y buena altitud: el diente noroccidental de Batanes (en la foto, el de la izquierda). Se puede subir hasta la cima con tablas, y te plantas a más de 2.800 metros. A priori teníamos duidas sobre la nieve (estuvo haciendo calor toda la semana). Pero cogimos casi toda la subida en sombra, sobre todo abajo, y la verdad es que estaba muy bien. Nieve dura, para foquear con cuchillas en todo momento.
Tras pasar el bosque de abajo, como suel ser habitual, con los esquís en la chepa, ya con una sudada encima nos calzamos las tablas encuchilladas en la majada del Serrato. Subimos la primera rampa fuerte (la más fuerte y mantenida de la excursión), entre pinitos y a la sombra, mientras enfrente ya da el sol en las mallatas de las Argualas.
Encadenando pequeñas palitas con tramos más suaves, llegamos en dos horas a los ibones de Serrato, donde nos da el sol, y tomamos algo de agua, un poco de resuello, y nos ponemos a recorrer las palas y rellanos, como los tobganes de un aquapark, por los que recorremos la cuenca de los ibones de Labaza. El sol ya brilla, aunque muy de refilón, en algunas palas; la mayoría siguen en sombra. Luego, las encontraríamos perfectas a la bajada, todas al sol pero con poco tiempo de luz, todavía con la nieve casi dura.
A las 11 de la mañaa, ya estábamos en la cima, sin viento, al sol. Un día muy bueno que aprovecharon también otros montañeros esquiadores con los que copincidimos en la cima (no muchos). Solo quedaba disfrutar de la bajada.
Esquiamos muy a gusto. Con esta nieve, hasta parece que sabemos esquiar! Apuramos los metros finales entre zaborros de nieve y pinos del barranco que hay al norte del zig-zag de la subida. En este tramo ya voy al límite, por mi falta de forma física en las piernas y por el miedo a dar un mal giro y tronchar la rodilla...pero ha sido una bonita excursión, con una muy buena esquiada, y aprovechando a fondo toda la mañana. ¡Ahora a por la siguiente!
lunes, 17 de marzo de 2014
Sesión doble
Domingo 16 de marzo, 5:30 A.M. pipipipi....pipipipi....¿Ya son las 6? ...pipipipi..¡A no!, que ayer adelanté media hora el reloj para salir al monte. Paro el despertador. Me levanto sin pereza. Preparo un café. Me visto en el salón, desayuno, preparo la mochila y salgo de casa. 6:30 de la mañana y ya estoy conduciendo hacia Canfranc. Aparco en el parking que hay a la izquierda de la entrada a Canfranc pueblo. Me pongo las botas que ya llevan 18 años conmigo, cargo la mochila con los esquís y me pongo a subir por la GR hacia Gabardito. Son las 7:00. Ya es de día. Recorro la parte baja del Barranco de los Meses, zetas y más zetas. Fuente de la pajeta, altitud: 1230 m. ¿Sólo? LLego a la pista de Gabardito, mientras el viento sopla fuerte en las copas de los pinos y se lleva las nubes altas del cielo aún sin sol. Bebo un buche de pureza en la fuente de los Abetazos. Empieza a aparecer nieve en la pista, al principio en parches dispersos. Ya hay más nieve que tierra en la pista cuando llego a Gabardito. Altitud: 1590 m (marca el cartel, que está mal; son 1470 en este punto, donde acaba el bosque y se abren los pastos repletos de gabarderas). 8:04 A.M. Me calzo los esquís. La nieve está blanda, porque ha hecho calor por la noche. Foqueo esquivando rosales. A partir de aquí entro en terreno desconocido. LLaneo bastante y con alguna suave subidita me voy directo al oeste, siguiendo el barranco de la Añaza. Paso entre pinos jóvenes, haciendo un poco el jabalí y llego a la parte más empinada. La supero dando algunas zetas en la ladera de nieve sopaza, ¡a estas horas!. Enfilo el centro del barranquito, y en pocas zetas cortas más estoy en la majada de la Añaza. No puede haber más nieve! Foqueo dando amplias zetas, sobre una ladera que cualquier esquiador encargaría, hacia la cima de Las Blancas. La nieve esta muy buena. Aquí hace más frío y los esquís solo se hunden 3 dedos. LLego al collado que hay debajo de la cima (altitud: 2050) y me tengo que resguardar del viento que me tira. Como un plátano y una barrita de cereales, bebo un poco de agua y quito las focas al resguardo de una caseta (por allí pasa la pista de Las Blancas). Son las 10:00. Paso de subir hasta la cima por el lomo, el viento no deja mover ni los bastones (cuando levantas uno ya se ha puesto horizontal). Así que me calzo los esquís y me tiro por la ladera. A pedir de boca. ¡qué grande al subir, y qué corta al bajar! Luego por la parte baja entre árboles y gabarderas, un poco de giros y un mucho de remar. Tengo que soltar la talonera. Se acaba la nieve y hay que volver a cargar el burro. En una piedra al sol, como y bebo al calorcito de las 11 de la mañana. La bajada hasta Canfranc me cuesta lo mismo que la subida (hay que cuidar las rodillas, que tienen que durar). 12:30 A.M., de nuevo en casa, se acabó la sesión de la mañana. Ducha, cerveza y a preparar la fondue.
Primer rayo de sol en el refugio López Huici
Pico de Tortiellas desde Gabardito
Barranco de La Añaza
Ladera entre la majada de Añaza y Las Blancas
Parte nevada de la excursión
Primeras hepáticas que veo esta temporada
21:00 del mismo día. Hago una perdida a Maite. Para entonces, había secado botas y focas, me había vestido otra vez de montañero y había vuelto a hacer la mochila. Antes aún, había mandado 8 mensajes a amigos que hacen travesía por si se apuntaban a la sesión de noche, pero casi todos no podían. Es de noche, noche de luna llena. Recojo a Maite y tomamos carretera al valle de Tena. Paramos junto al cementerio de Sallent y nos preparamos para subir al monte Pacino. Después de cruzar la carretera vemos que hay poca nieve, muchas calvas. Es de noche y ninguno hemos subido nunca aquí. Deidimos no tentar a la mala suerte y nos vamos a Formigal. 22:30, parking de Sextas en Formigal, 1500 m de altitud. Un maquinista de la estación nos advierte del peligro: van a trabajar con cables en la zona de Tres Hombres, hacia donde queremos ir. Pero no empezarán hasta la una, así que nos ordena: "a la una tenéis que estar aquí de vuelta". Foqueamos bajo la luna por la pista del río. La pendiente es suave. La nieve está muy dura donde no han pisado, y la luna brilla en las huellas de esquís que han hecho hace pocas horas sobre nieve sopa. Vamos a buen ritmo. En la hoya de Furco pongo cuchillas. Las palas de la parte de arriba son más empinadas, sobre todo una cerca ya de la llegada del telesilla de Tres Hombres. Hago zetas con poca inclinación, canteando con mucho cuidado en la pala llena de bañeras. Justo a medianoche llegamos a la salida de la silla (2200 m). Saco unas cuántas fotos del paisaje espectacular, nevado y plateado del Valle de Tena bajo la luna llena. Rápidamente nos quitamos pieles y a esquiar. La nieve dura y bacheada nos obliga a cantear fuerte y a regular mucho la velocidad. Las piernas ya queman. De la mitad para abajo han pisado ya y me dejo llevar por la pista ancha y plana. La luna ilumina los 60 m de anchura de la pista, toda para mí. Disfruto de los giros. En esos momentos no siento el cansancio. LLegamos por fin al aparcamiento. Es la 1:04 del 17 de marzo.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Joder, qué sueño tengo.
lunes, 10 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
domingo, 2 de marzo de 2014
Entre borrascas...güen diya
Dejarse caer. Sentir la aceleración que te hace deslizar cada vez más rápido. Doblar rodillas, bajar el tronco, separar los pies y balancear tu cuerpo. Regular, con el giro que te retiene, la velocidad hasta igualar frenada y aceleración. Descender entonces a velocidad constante, sinuosamente, bailando en ondas sobre la nieve polvo virgen caida el día anterior, bajo el primer sol de la mañana. Gozar.
Os dejo algunas fotos:
Y un vídeo, con música de Norah Jones (canción "Good Morning", del album "Little Broken Hearts")
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