domingo, 18 de septiembre de 2016

Negro sobre Rosa, Gris sobre Naranja

Terminando el cuarto largo, el último de la vía Rosaleda.
A propuesta de Maite, y huyendo del cierzo, este domingo hemos tirado para Riglos. Vía equipada de máximo 6a+, con abundantes muros de V/V+. La vía en cuestión se llama Negro sobre Rosa, que es una combinación de la vía Rosaleda, abierta en 1960, nada menos que por Navarro, Díaz, Bescós y Montaner, y un muro de conglomerado gris que sube al recientemente bautizado Mallo del Medio, entre el Mallo Cuchillo y el Frechín. Durante décadas, ha permanecido con equipamiento antiguo, lo que, junto a una roca mediocre, no ha favorecido que sea una de las vías muy repetidas de Riglos. Esta vía de la Rosaleda terminaba recorriendo una canal con bastante vegetación. Recientemente se ha equipado un espolón-muro que queda a la izquierda de esta canal, consiguiendo una línea muy elegante. A esta segunda parte los aperturistas le han llamado "negro" y de ahí el nombre de la vía: Negro sobre Rosa. La parte de abajo también está muy bien reequipada, y ya no se pasa miedo.
 
En verdad es una vía con dos partes bien diferentes, cada una con sus encantos. La primera parte es puro Riglos, roca naranja, diedro-chimeneas muy verticales, y desgraciadamente más tierra de la deseable, sobre todo en las zonas más fáciles. A mí me gustó mucho, aún con todo, el largo cuarto, por el que se llega a la reunión en árbol, justo a mitad de vía. En toda esta primera mitad se trata de escalada clásica, buscando las debilidades naturales de la pared, en oposición casi todo el rato.

Primer largo, típicamente de fisura-chimenea riglera (V).

Segundo largo, más largo y algo más vertical que el primero (V+)
Tercer largo en travesía (III+), para enfilar hacia la canal superior.



La segunda parte, es otra cosa. Después de un largo de transición por la canal, se llega a una reunión muy cómoda y donde te puedes sentar a disfrutar de la tranquilidad y el silencio, ya que se deja de ver el patio y sobre todo se deja de ver a las demás cordadas, y de oir las voces y gritos, que siempre (en mi opinión) dan una ambiente de tensión algo desagradable a la escalada en Riglos.
La matriz del conglomerado aquí es gris, y los bolos no son bolos, son piedras menos redondeadas, con más aristas, más al estilo de la roca del cercano macizo de Peña Ruaba. Se hacen en este espolón tres largos muy elegantes. En el primero las dificultades se centran en un muro del tercio superior, donde ya se vuelve a coger sensación de patio. Es un largo bastante largo y al final la cuerda roza bastante. Después viene un muro muy vertical y que a ratos tira ligeramente para atrás, en el que vas encontrando cantos (o cantitos), pero siempre hay algo, y es uno de los largos más bonitos que he escalado en Riglos. Es el 7º largo, 6a+. Para acabar, un largo con dos panzas que le dan algo de picante, ya que lo demás es una cuesta de vacas hasta llegar a la cima.


En el 6º largo (V+/6a), antes de lo vertical (en sombra) y del muro elegante del L7 (arriba del todo)

Maite acabando el L7 (6a+)

La bajada tiene un poco de vuelta, y sobre todo una pequeña sorpresa desde el collado hasta el camino de bajada común con el Mallo Melchor Frechín, porque hay que subirse a un árbol y trepar un tramo vertical de pared agarrándose a una cadena...

Algunos consejos prácticos para quienes la vayan a repetir: NO empalmar largos. Los 16 expreses se gastan completos (o casi) en al menos tres largos (L4, L6, L7). Las longitudes que marca el croquis "oficial" de los últimos dos largos, creo que están demasiado bajas. En todo,caso, si se quieren empalmar, calcular que van a hacer falta más de 25 expreses si se chapa todo.
En los casos de los largos más cortos de la parte baja, conviene hacerlos, para evitar los roces de cuerda excesivos.
Los friends y los fisus os los podéis dejar en casa.

Y a disfrutar!






martes, 19 de julio de 2016

Alpinismo en el Petit Astazou. Menú completo.


Escalando en el primer tercio del espolón NW del Petit Astazou
Ya he perdido la cuenta de cuántos años han pasado desde que con mi primo Ibón, realizamos la primera escalada en alta montaña por nuestra cuenta. Hará algo así como 25 años. Ayer hice con mis amigos David y Olatz la misma ascensión que aquella vez: el espolón noroccidental del Petit Astazou.  Las sensaciones fueron muy parecidas: dureza en la aproximación, disfrute en la escalada, agonía en el regreso, satisfacción duradera para los días siguientes: altas dosis de felicidad.

Comenzamos el sábado con un viaje pesado desde Jaca hasta Gavarnie. Tres horas de puertos con las carreteras llenas de coches, autocaravanas, muchas motos, nos dejaron en Gavarnie a media tarde, con mucho calor. El pueblo estaba lleno de gente, de coches el aparcamiento. Los bares, brasseries, creperies, bistrot y demás estaban trabajando bien. Había para toda la familia: tendas abarrotadas de chuches para los niños; puestos de quesos y salchichones para los padres; tiendas llenas de no se sabe qué para las madres. Cruzamos la calle principal (Chemin du Cirque) con nuestras mochilas, como raros ejemplares entre la abundante clientela del Astazou, el Taillon, la Cascada. Teníamos justo delante y encima una gran mole rocosa cuya admiración justifica todos estos negocios. Nosotros ibamos a escalarla.

Gavarnie: el "Chamonix" del Pirineo Francés. Allí arriba a la izquierda, perfectamente perfilado, nuestro objetivo.

Durante la ascensión por bosques de hayas, abetos y pinos, el espolón no deja de vigilarnos

Llegamos a la cabaña de Pailla antes de lo esperado

El sol del 16 de julio de 2016 se despide con una cálida caricia de la cara norte del Taillon.

Amanece en la cabaña de Pailla, se encienden la brecha y el Taillón, y nosotros salimos




En la aproximación pasamos debajo del Couloir de Swan

David comienza el primer largo

Las vistas son en todo momento espectaculares
David escalando en la primera parte del espolón

Empezando a escalar el cuarto largo

Las ovejas se pasaron todo el día en el nevero

Hacia el diedro tumbado muy bonito del cuarto largo

En las placas del quinto largo

David llegando a la séptima reunión

Olatz en el penúltimo largo

Último largo, por una canal con mala pinta por la roca suelta, pero que no era tan mala de escalar.

LLegando a la cima

Cansados tras la escalada, contentos, pero conscientes de que se nos haría tarde al volver

Cinco horas después de hacer cima pasamos junto al refugio de Espuguettes. El sol se despide igual que el día anterior.





domingo, 10 de julio de 2016

Escalada en la vía Torrijo, cara sur del Tobazo

Desde la parte alta de la vía Torrijo se domina la Canal de Izas. A la izquierda y abajo, una cordada en una reunión, en  la faja herbosa de la a mitad de la vía Valle de Canfranc.

Con esta escalada he completado en dos años tres vías de muy parecida concepción en la cara sur del Tobazo. Las vías Valle de Canfranc, Tobazogan y Torrijo. Son vías largas, de más de 10 largos y bien equipadas, en general fáciles, con algunos largos intercalados de mayor dificultad, que se pueden superar agarrándose a los expreses (A0) si la dificultad resulta excesiva.



Este sábado pasado, escalamos juntos María Alejandra y yo. Salimos prontito de Jaca, a las 7:00, con la intención de escapar de los calores exagerados de estos días. La aproximación por Rioseta, ya conocida, la hicimos en poco tiempo pero ya estábamos sudando en la pedrera que da acceso a la vía. Con la foto de la ruta en la mano, fue fácil ver por dónde va la vía, y al llegar a la parte alta de la pedrera ya vimos las primeras chapas, así que en una repisa buena debajo de un parabolt, paramos y nos encordamos.

Los dos primeros largos son muy tumbados y es como una aproximación trepadora a la parte de muros donde se empieza a escalar de verdad.

En el tercer largo ya se escala una placa un poco tumbada con presas pequeñas (V+), que nos dejó en la reunión debajo de una fisura - diedro. En esta reunión la roca rezumaba aún agua y nos mojó la cinta.

Antes de comenzar la placa del tercer largo

Escalando entre dos manchas de roca mojada,  superé el diedro-fisura y el paso más difícil, debajo de un pino (V+) ya cerca de la reunión, del cuarto largo, muy corto.

Quinto largo, fisura-diedro con muy buenos cantos

El quinto largo es también un largo más bien de transición, con algunos resaltes de roca entre repisas herbosas y con grava o piedra suelta (IV+).

El sexto largo comienza por un muro muy vertical y con muchas chapas, con las máximas dificultades en la entrada y en la salida (6b), que conseguí superar en libre. Después del primer muro se sigue por terreno más tumbado (V), gastando chapas. Los parabolts están aquí demasiado cercanos, en mi opinión. En más de cuatro ocasiones recuperé el express anterior después de chapar, y gracias a ello llegué a la reunión pudiendo chapar algunas de las últimas. Llevábamos 13 expreses, pero en ese largo hay más de 16 o 17, así que ojo con llevar bien de cintas.

El séptimo largo es, como dicen en algunas piadas, el mejor y más exigente de la vía. No es físicamente tan difícil como el quinto, pero hay mucho terreno de escalar en placa de 6a, sin presas netas para las manos, en equilibrio de adherencia con los pies. Las chapas, además, están muy bien colocadas pero exigen que escales entre ellas. Es donde más siente uno que escala de verdad.

Séptimo largo, muro tieso y mantenido, el más bonito de la vía.

Después, los últimos tres largos, de corta longitud (a mí me parecieron de menos que los 30m que marca la reseña), son muy discontinuos, con zonas herbosas y repisas poco inclinadas. Entre ellas, algunos muros de buena roca y grandes cantos alegran la escalada. Lo mismo se puede decir de las vistas, que en la parte final son grandiosas, con la cara norte de los pico del Aguila, Tortiellas, Lecherines y Aspe a nuestra altura.

Resaltes de IV+ que adornan los fáciles largos finales.


Magníficas vistas en la parte alta de la vía. Se ve una cordada en la faja estrecha de la vía Valle de Canfranc, y muy al fondo, Balaitous y Frondiellas.


María terminando el último largo, con toda la vía por debajo, que coge un desnivel considerable; justo antes de la sorpresa final.

Llegamos a muy buena hora la final de la vía, y a las 14:02 ya estábamos de vuelta en el coche, después de caminar hasta el llano de Tortiellas por la pista de Candanchú y bajar a Rioseta por la GR-11, pasando calor, del que al final no conseguimos librarnos del todo.
















sábado, 16 de abril de 2016

Dos Diablos en el Corazón, en Peña Ruaba

Hoy hemos aprovechado la mañana para escalar en Peña Ruaba, una de esas vías muy equipadas y de grado fácil. No pasa de V. Recuperando sensaciones de escalada después de los meses de invierno sin escalar. Al principio se hace raro hasta el IV+, pero luego ya nos vamos acostumbrando y disfrutamos de los largos 5º (el mejor, vertical y con supercantos) y 6º, de V grado.

La bajada la hacemos por una canal que sale a la derecha del colladito detrás de la cima donde confluyen muchas vías, entre Otras Santi Sagaste y Los Terceros También existen, que ya habíamos escalado antes.


 Iberis saxatilis

Narcissus cf. assoanus

sábado, 7 de noviembre de 2015

Sendero Límite en la Ralla d'as Tiñas

Segundo día que venimos a escalar a esta pared de Arenisca. Otra vez quedamos en el aparcamiento de enfrente del Mesón de Arguis, otra vez somos el primer coche en el aparcamiento debajo de la Sierra de Bonés, y otra vez subimos ponendo atención por el enrevesado sendero entre margas, junquillos, cajicos y bloques de arenisca hasta el pie de las vías. Otra vez nos vamos más arriba de lo que tenemos que ir cuando vemos el primer dpie de vía, pero cuando pasamos debajo de la entrada a la vía Blue Velvet, a partir de aquí ya todo es nuevo.

Atacamos la vía Sendero Límite sobre las 9:30. Comienzo yo, que me ha tocado a suertes, así que yo haré los largos impares y David los pares. Los primeros largos son fáciles y cortos, rodeados de bojes, pero van bien para ir entrando en calor y probando el tacto tan particular de la arenisca. Nosotros no empalmamos, porque sospechamos que la cuerda puede rozar bastante. Hay muchos seguros, y seguir la vía es muy fácil, de parabolt en parabolt. Las renuiones son cómodas y están perfectamente montadas.
David saliendo de la primera bavaresa
En el cuarto largo comienza la escalada más interesante. Se sale desde la reunión por una especie de fisura ancha que lleva a un diedro oblicuo. Son pasos raros, de girarse una y otra vez para coger la postura correcta en cada movimiento. Tras este resalte de V+, la vía ya tumba algo, con plaquitas surcadas por fisuras horizontales muy netas, de arenisca, que David protege con algunos friends. A este tramo llaman en el croquis La Morcilla.
En el paso de subida a La Morcilla

LLegando a la reunión, después de superar La Morcilla.
Después me toca a mí un largo muy diferente. Se trata de una gran placa, algo tumbada, que va perdiendo inclinación conforme subes. En la primera parte, la escalada es puramente de adherencia. No estoy acostumbrado. Sé que tengo que poner manos en apoyo a la altura de mi barriga, con los dedos apuntando hacia abajo. Sé que tengo que poner la mayor superficie posible del pie de gato. Cuando ya hago todo esto, sé que tengo que cargar el peso y tirar para arriba. Pero también sé que si me desequilibro, si cambio la postura del pie, si "fallo", no tendre dónde agarrarme. Me tranquiliza que los seguros están muy cerca, y no hay peligro de una caída larga, aunque sí de un buen raspón. "No pesas", me dice David. Así que pongo mi "no peso", mi "levedad" en el pie, y tiro para arriba. Es verdad! No resbala!, no peso! Los primeros pasos son donde más gasto la mente, luego me confío más, y me parece que le voy cogiendo el tranquillo. V+ de adherencia, en el límite de mi capacidad mental.
Adherencia en la Gran Placa. Lo más difícil ya ha pasado.
La placa acaba, bastante tumbada, debajo del gran muro vertical de la parte alta de la pared. David hace este largo, el más exigente de la vía. Comienza por un paso duro que queda a la derecha de la reunión, donde tiene que colgar su cuerpo de un empotramiento de puño, para pasar enseguida hacia la izquierda en travesía, que se prolonga durante unos 10 o 12 metros, sujetando las manos en una laja perfecta y los pies en adherencia en el reborde de unas plaquitas. Muy estético, aunque no tan difícil como lo que viene luego. Después de la travesía, un par de pasos de fisura llevan a un paso realmente raro. Se trata de un techo que hay que superar por su derecha, metiéndose primero debajo y saliendo de una manera muy retorcida. Está bien protegido, pero cuesta. David se lo saca muy bien y depués voy yo de segundo. Quiero ir rápido, y me agarro al express en cuanto veo la cosa un poco chunga.
Al final de la travesía en el 6º largo
Después hay otra travesía en sentido contrario, por una placa tumbada, que aunque es fácil, cuesta un poco porque también es de adherencia, y aquí los seguros están un poco más lejos. Después de la placa un corto muro vertical, con una especie de diedro, lleva a reunión muy cómoda.

Haciendo el último paso del séptimo largo.
El último largo es un bloque con una entrada para nosotros imposible, que aceramos, y solo tiene 10 metros. Después de recoger las cuerdas y ponernos las zapatillas, bajamos hasta la penúltima reunión andando y desde allí rapelamos, perimero hasta la reunión debajo de la Gran Placa, después hasta la de debajo de La Morcilla, y desde allí hasta abajo del todo. No se llega a pie de vía sino algo más al oeste (bajando a la derecha), y en cuanto termina la inclinación ya se ven los rastros de sendero que nos llevarán por la base de la pared hasta donde hemos dejado las mochilas, a pie de vía. Desde allí en media hora bajamos al coche, y a comer a casa. Muy buena mañana, y una vía interesante, muy bien equipada y que nos obliga a apretar un poco, que ya hace falta.




domingo, 30 de agosto de 2015

Lagos y Estrellas. Siete días de travesía por el alto Pirineo de Cataluña y Andorra




3/08/2015 - 1ª etapa: Puigcerdá (1.152m) - Refugio de Malniu (2.130m)

Después de salir de Huesca en bus a las 8:00 de la mañana hasta Barcelona (Sants) y allí tomar un tren de "cercanías" hasta Puigcerdá, a las 15:50 nos pusimos a caminar, desde que colocamos el pie en el andén. Antes, nos habíamos preparado cómodamente en el tren (poner botas, darnos crema, etc.). Con mucho calor caminamos por la GR-11 unos 5 km hasta Guils de Cerdanya (1.350m), casi todo por carretera. Desde este bonito pueblo continuamos pasando la tarde por la GR-11, por la loma de Peransau, ganando altura de forma continuada, pasando por un borde de la estación de esquí de fondo de Guils-Fontanera y llegando por fin, por pastos salpicados de pinos negros, a los llanos de la Feixa (2.170m), donde había unos humedales (molleres, en catalán) muy pisoteados por los caballos y un refugio libre. Desde allí hasta el refugio guardado de Malniu tardamos una media hora larga. Siempre siguiendo las marcas rojas y blancas (GR-11), primero paralelamente a la pista y después entre pinos y bloques de granito. LLegamos a las 19:50, justo diez minutos antes de la cena (ensalada, macarrones con tomate, filetes extrafinos de lomo de cerdo guisado, yogur). Por supuesto, después de cenar, cayó la primera cerveza, bien merecida, de la travesía.

Subiendo por la loma de Peransau. Abajo Puigcerdá, en el centro de la Cerdanya. Al fondo del todo, el Puigmal


4/08/2015 - 2ª etapa: Refugio de Malniu (2.130m) - Refugio de Juclar (2.310m)

 Había llovido por la noche, y la previsión para la mañana era de tiempo dudoso. Comenzamos a caminar hacia las 7:50. Con el cielo encapotado, retomamos la senda de GR-11 hacia Engorgs. Remontamos al principio unas pendientes suaves por senderos entre pastos y luego cruzamos en media ladera ligeramente descendente las fuertes pendientes de la Costa de Montmajor, que nos llevaron hasta el torrente de Engorgs, y en pocos minutos, hacia las 9:30, estábamos en el refugio libre Folch i Girona (2.380m). Continuamos en dirección oeste, por un vallecito de suave pendiente, ascendiendo hacia la cuenca de los lagos de Engorgs. Dejamos a nuestra derecha el plácido Estany de Minyons, y siempre siguiendo las marcas de GR-11, alcanzamos a las 10:30 de la mañana la Portella d'Engorgs (2.696m), donde hicimos un descanso, nos abrigamos (soplaba un viento considerable) y comimos un poco, delante de un gran rebaño de sarrios que pastaba en las laderas noroccidentales de Comadeboc. Desde aquí abandonamos el sendero de GR-11, y nos fuimos, siguiendo las recomendaciones del guarda del refugio de Malniu, por la cresta que forma la Serra de L'Esquella. Al poco de comenzar a subir, bajaban tres corredores de montaña con los que habíamos coincidido en el refugio cenando y desayunando en la misma mesa, y les hicimos una foto. Ellos ya habían subido al Puigpedrós y al Pic d'Engorgs.  Nosotros continuamos y llegamos un poco más tarde, sorteando y trepando un poco en alguos bloques, al Pic de Camp Colomer (2.871m). Esta cima es plana y muy ancha, y tiene más de una hectárea con mucho pasto, sorprendente a esta altitud.

Lago de Malniu, con su orilla llena de grande cárices (Carex rostrata) y con las largas hojas semiflotantes de Sparganium angustifolium.

Saliendo del refugio de Malniu, con nubes altas. Al fondo, la sierra del Cadí recibe al sol del amanecer.

Por el barranco de Engorges, muy cerca del refugio Folch i Girona

En la cuenca lacustre de Engorges. Al fondo, la Serra de L'Esquella.

Lagos de Minyons. Al fondo, el domo de Puigpedros, dominando el macizo. Gran montaña para el esquí de travesía.

Selfie en al cima del Pic de Camp Colomer


Nos habían recomendado bajar por la cresta hacia el norte. Desde la cima no se veía el recorrido, que quedaba vertiginosamente debajo de nuestros pies, pero comenzamos a descender por el terreno más fácil posible, a veces poniendo un poco las manos entre bloques, canales herbosas, gradas...y bajamos muy bien, hasta donde la cresta, más tumbada, nos llevaría a la Portella Blanca d'Andorra (2.521m). Entramos así en Andorra, recorriendo la cabecera del valle de Engaït. Seguimos un camino que bajando un poquito, enseguida tomaba una diagonal ascendente en la ladera, dejando a la izquierda los Estanys d'Engaït, y así llegamos hasta la Portella d'Engaït o Portella de Joan Antoni (2672m), cerca de las 13:00 del mediodía.Ya teníamos a nuestros pies los telesillas y las pistas de la estación de esquí de Grau Roig. Tras sopesar varias posibilidades para ir hacia Pas de la Casa (nuestro destino ese día), decidimos cruzar en media ladera las pistas de esquí (¡qué feo!), hasta alcanzar una pista para vehículos que baja del Coll Blanc, y que nos dejó a las 14:30 en el Port D'Envalira (2.408m).


Comenzando la bajada por la cresta norte del Pic de Camp Colomer hacia la Portella Blanca de Andorra. Al fondo, por encima y a la derecha del lago, la Portella d'Engaït.

Juncus trifidus, abundante en la cresta. Suelos ácidos de alta montaña.

Dejando atrás la cara norte del Pic de Camp Colomer, por donde habíamos bajado.

Azalea de montaña (Loiseleuria procumbens), pequeña matita que crece sobre suelos ácidos del piso alpino. Abundante en el Pirineo catalán, pero escasísima en el Pirineo aragonés.

Silene ciliata. Otra planta de la alta montaña, pariente cercano de las collejas.

Recorriendo la cabecera del valle de Engaït.
Estación de esquí de Grau Roig ("Mordor") desde las proximidades del Port D'Envalira, dejando atrás ya la Portella d'Engaït.

Esperábamos encontrar tal vez algún alojamiento y no tener que bajar los 300 m de desnivel hasta Pas de La Casa, que tendríamos que subir al día siguiente. Pero en este paraje desolador de asfalto y gasolineras, los coches pasaban de largo y los bares estaban cerrados, al igual que el hotel; y en la tienda de la gasolinera solo había galletas, patatas fritas, latas de cerveza, refrescos y estanterías y más estanterías llenas de tabaco de diferentes marcas. Nos tomamos unas cervezas y unas patatas fritas para pensar mejor y decidir qué hacíamos. No sabíamos qué alojamiento encontraríamos en Pas, no nos apetecía bajar para subir, quedaba mucho día por delante, el tiempo no era malo...así que hicimos acopio de galletas y chocolatinas en la gasolinera (para el sustento durante las caminatas en los próximos días) y continuamos caminando por la tarde, con la intención de llegar al refugio guardado de Juclar, ya en el corazón de las montañas del norte de Andorra.

Serían entre las 15:30 y las 16:00 cuando empezamos la subida, atajando por un sendero derecho las revueltas de la pista que subía hacia la enorme antena, muy visible, al norte del port d'Envalira. Desde este alto (2.615m), recorrimos unas lomas y llanos herbosos, entre los 2.500 y los 2.600 m de altitud, muy amplios y gratos para andar, durante 3,5 km, que yo disfruté como pocas veces en el monte. Tras dejar atrás el Port Dret (2.565m), desde el Pas de les Vaques (misma altitud) bajamos, pasando por el Estany de Baix, hasta los llanos de Siscaró (2.150m). Al pasar el puentecillo que sirve para cruzar el torrente donde desaguan estos llanos pantanosos, tomamos un sendero marcado con pintura blanca y roja (ruta andorrana llamada GRP), que nos llevó tortuosmente, a través de una hora larga de marcha, hasta el refugio de Juclar (2.310m). LLegamos al refugio más o menos a las 19:00, con tiempo suficiente para ducharnos, poner la ropa a secar, y prepararnos para una gran cena a base de exquisitos macarrones gratinados, ensalada y carne guisada con setas. Mención aparte se merece el porrón de vino que ofrecían con la cena y el postre: mousse de chocolate casero. Ambiente montañero en el refugio, con frío en cuanto se ocultó el sol.

LLanos herbosos de Festuca eskia, hacia el Port Dret.

Bajando hacia el estany de Baix, manantiales de agua fría con Saxifraga aquatica.

Estany de Baix, en una tarde preciosa, por una Andorra menos conocida.

Megaforbios (comunidades de grandes hierbas) con Epilobium angustifolium, Pulsatilla alpina, Adenostyles alliariae, Peucedanum ostruthium, bajando hacia los llanos de Siscaró.

LLanos de Siscaró. Probablemente un ibón colmatado, es ahora un humedal de Interés Comunitario según la Directiva de Hábitats de la Unión Europea, con ricas comunidades de grandes cárices (Carex rostrata), con plantas acuáticas como el trebol de agua (Menyanthes trifoliata) y toda la transición de vegetación desde la más acuática hasta los pastos de ladera.

Acabando la tarde, sin parar de andar, junto a la amarilla genciana de Burser (Gentiana burseri), a pocos minutos ya del refugio de Juclar.


5/08/2015 - 3ª etapa: Refugio de Juclar (2.310m) - Refugio de Sorteny (1.980m)

Esta etapa fue coincidente con una de las etapas del circuito GRP de Andorra.

No recuerdo a qué hora comenzamos a andar ese día, pero no era muy temprano, porque en el refugio tardaron un poco en empezar a servir los desayunos. Tras una subidita donde ya molestaba el sol a las 8:30 de la mañana, pasamos por un collado y el camino fue girando hacia la derecha, para bajar en sombra, por la Obaga de Juclar, hasta el valle del Riu de Manegor, por donde se sube al Port d'Incles. Nosotros cruzamos el valle a los 2.020m y al pasar a la solana nos tuvimos que poner ropa corta, de la de sudar. Subimos por muy buen camino hasta el estany y refugio libre de la Cabana Sorda (2.290m), y desde allí, después de comer unas galletas, cotinuamos por una subida fuerte, por las Pales de les Basses de les Salamandres, hasta un collado a poco más de 2.600m. Desde aquí el camino bajaba, al principio fuertemente y luego ya de forma más suave, cruzando torrentes, hasta llegar al refugio de Jan (2.210m), al que llegamos sobre las 12:00. Nueva parada de avituallamiento, entre bastantes familias, junto a un lirón careto que seguramente buscaría comida en los sobrantes de los excursionistas. Sin mirar mucho hacia las dos chicas rubias que se habían subido a unos riscos más peligrosos de lo que les cabía en sus cabezas, nos fuimos de allí antes de tener la desagradable posibilidad de participar en un rescate. Desde Jan, el camino al principio recorría sin subir mucho una ladera solana llena de brecina (Calluna vulgaris) y eixemplla (Festuca paniculata), y después ya tomaba altura constantemente hasta un hombro por el que se accedía a la cuenca de los estanys de Ransol (2.442m). Tras dejar los lagos a la izquierda, recorrimos un buen sendero sobre laderas de hierba y piedra fina hasta el Port de Meners (2.720m). Eran alrededor de las 14:00 horas y solo nos quedaba bajar al valle de Sorteny. Animados por la mucha gente que bajaba de allí, nos decidimos a subir a la cumbre del Pic de la Serrera (2.912m). Dejamos las mochilas entre unas piedras en el collado, y subimos casi disfrutando, a pesar de que llevábamos ya unas 7 horas de caminata. Tras la buena sensación de cumbre, en la cota más alta de las montañas del entorno, bajamos al collado y con muy buena tarde, recorrimos el valle de Sorteny hasta el refugio, al que llegamos a las 16:45.

Valle de Incles, con sus bordas y prados cerrados por muros de piedra seca; paisaje genuino pirenaico que contrasta con la desagradable visión de la estación de esquí de Soldeu el Tarter. "Andorra la Bella y Andorra la Bestia".




Bajando hacia Jun tras el primer collado del día, con el segundo collado (port de Meners) y el adyacente Pic de la Serrera al fondo, a la izquierda de la foto.
Lirón careto en la cabaña de Jun. Como muchos de los habitantes del Pirineo, a la búsqueda de las migajas de los turistas.


Lago bajo el Pic de la Serrera
Acabando de bajar el valle de Sorteny, hacia la cabaña del mismo nombre. Aprieta el calor.


La tarde dió para lavar ropa, secarla al sol, hacer estiramientos, tomar cervezas, cargar el móvil, conectarnos a internet, y descansar relajadamente unas horas, que nos vendrían muy bien de cara a la larga etapa del día siguiente. Cenamos sopa y macarrones, y cuando yo esperaba el plato de carne, llegó el postre. Durmimos muy bien, yo al menos, en una habitación de 6 plazas en la que estábamos solos.


6/08/2015 4ª etapa: Refugio de Sorteny (1980m) - Refugio de Vallferrera (1.900m)

Tras un rico y delicado desayuno servido por Carme, salimos andando del refugio a las 8:00. Primero bajamos por pista y después por carretera, pero siguiendo las indicaciones de la guardesa del refugio, NO tomamos la GRP hacia el Serrat, sino que seguimos la carretera descendente, hasta empalmar con la que subía hacia la estación de esquí de Ordino-Arcalís. Éste sería el punto de altitud más bajo del día, a 1.680 m. Tras unos cientos de metros por el asfalto, ya de subida, tomamos junto a una pradera amplia, una pista paralela a la izquierda de la carretera, por la que fuimos subiendo a la sombra de los árboles, hasta el Pont de Castellar (1.850m). De aquí seguimos por la margen izquierda del río (derecha según se sube), primero por un resto de carretera antigua y luego ya por un camino bien empinado, hasta los llanos de Arcalís, a 2.200m, repletos de turistas, más sus coches y sus gritos. Había también muchas vacas cerca del aparcamiento superior de la estación de esquí, y nosotros continuamos subiendo en dirección al Port de Rat, con ganas de huir cuanto antes de aquella Andorra. dejando a la izquierda los laguitos llenos de vegetación y protegidos del ganado por vallados provisionales, por un sendero de fuerte pendiente pero muy bien trazado, llegamos al Port de Rat (2.537m), bien pasadas las 11:00 de la mañana.


Curioso y muy bien montado jardín botánico, cerca del refugio Cabaña de Sorteny.

Parte alta de la estación de Ordino-Arcalís. Al fondo el Pas de Rat, el más bajo del cordal que separa Andorra de Francia.

Descendimos del Pas de Rat por laderas de siso o jispet (Festuca eskia), por el circo del valle francés de Soulcem, hasta un torrente donde comimos (horario francés) en el Orri de Rat d'En Haut . Continuamos en bajada marcada con pintura roja y blanca (HRP), hasta un tramo de la pista en el que nos fuimos, siguiéndola en descenso, hasta una curva a 1.990m, para tomar desde allí un camino de subida marcado con pintura amarilla, muy estrecho, empinado, "rudo", del Ariege. Pasamos junto al gran lago de Médécou, rodeado de montañas agrestes y majestuosas. Una escombrera, según David. El camino seguía muy empinado, a ratos difícil de seguir, pero en general bien marcado, en ascensión inverosímil, y nos hizo sudar bien aquellas horas del mediodía. Los altímetros nos marcaban ya altitudes cercanas al Port de Bouet, pero sabíamos que quedaba mucho más al norte. En la parte final, el camino llaneaba a media ladera, para alcanzar un paso estrecho en un roquedo, facilitado por unas sirgas, por el que pasamos a unas pedreras desde las que, ya sí, vimos el port de Bouet (2.510m), al que llegamos sin más contratiempos.


Laderas siso o jispet (Festuca eskia), omnipresente en el piso alpino y subalpino del Pirineo oriental, nadfa más cruzar el Pas de Rat. Al fondo, a la izquierda del pico grande, el Port de Bouet.

El perfectamente glaciar valle de Soulcem

Visión panorámica junto al lago de Médécou.

Pasando por una faja "estrecha como una tanga", protegida por sirgas. Abandonamos en la lejanía el Pas de Rat.

Descanso después de pasar el Pas de Bouet (al fondo).

Desde allí la bajada, siguiendo las indicaciones (marcas de pintura e hitos, más o menos claros), por la grandiosa cabecera de Vallferrera, se nos hizo placentera al principio. Después, según se alargaba la bajada y llegábamos a altitudes con menos viento y más calor, entre piornos, yo empecé a cansarme bastante, sobre todo del calor. Pero ya sin más, llegamos al Pla de Bouet, y desde allí en pocos minutos al refugio de Vallferrera, a primera hora de la tarde. No me costó ducharme con agua fría y ahorrarme así los 2 euros del agua caliente, que reinvertimos en tomarnos una cerveza más después de la cena.

Coma de Baiau, en lo alto de la Vallferrera
LLegando al Pla de Bouet, entre piornos (Cytisus purgans), con el "caloret".


7/08/2015 - 5ª etapa: Refugio de Vallferrera (1.910m) - Refugio de Certascan (2.230m)

Después de un desayuno un poco cutre, salimos prontito, y bajamos hasta el parking donde se dejan los coches de la gente que viene a este refugio (muchos para subir a la Pica d'Estats). Desde allí, siguiendo las indicaciones de los carteles para ir hacia el refugio de Baborte, tomamos el sendero que baja por la margen derecha de la Noguera de Vallferrera. Bajamos más de lo que nos hubiera gustado, pero por fin el sendero comenzó a subir, tras haber pasado por el punto más bajo a una altitud aproximada de 1.750 m. El sendero subía bien empinado y constante por el barranco de Baborte, con calor a pesar de la sombra, y llegamos bien sudados al Estany de Baborte (2.340m), donde nos agradó sentarnos al sol a comer un poco. Desde allí ya se veía cercano el Coll de Sellente (2.487m), que cruzamos aún con las sombras alargadas de la primera mitad de la mañana. Desde allí seguimos camino hacia abajo, por el valle de Sellente. Bajamos atravesando enormes pastizales, dejamos en un cruce a nuestra izquierda el camino de la collada de Becero y continuamos bajando, por un bien trazado zig-zag, hasta la Coma de Sellente (2.100m), donde paramos a beber y comer un poco. Desde allí bajamos y bajamos, como si fueramos al fondo de un pozo, pasando por las etapas de vegetación cada vez más arbustiva y boscosa para acabar por un abetal sombrío, magnífico, hasta el Pont de Boavi (1.480m). Era ya el mediodía y había junto al puente unas rocas en sombra y junto a las rocas el río y en el río una poza de agua cristalina. Me quité todo menos la pantaloneta y me bañé. Comimos allí mismo el pic-nic que nos habían preparado en el refugio (se nos estaban acabando las galletas del port d'Envalira).

Lago de Baborte, con el collado de Sellente al fondo.

Valle de Sellente. Tranquilo, grandioso, agradable, bello, variado, aislado. Cómo no enamorarse.


Buen camino, en zig-zag y a la sombra, por el abetal muy frondoso en la parte baja del valle de Sellente. Lo que necesitas cuando empieza a pretar la calor.

Mi piscina


Daba mucha pereza volver a ponerse las botas y comenzar a caminar cuesta arriba a las 14:00 con un calor brutal. Se hizo duro. Desde le puente, cruzamos el Pla de Boavi y fuimos "valle abajo" aproximadamente un kilómetro, hasta que hacia la cota 1.450m, vimos las indicaciones para ir al refugio de Certascán. Tomamos el camino de subida por la Solana de LLurri, entre piornos (Cytisus purgans) y robles (Quercus petraea), sudando de lo lindo. Pasamos por la sofocante Pleta de Tornapígol, a los 1.800m de altitud, que emanaba humedad de sus encharcadas turberas con brecina y Molinia caerulea. Continuamos subiendo conm un sol de justicia, cruzamos la pista en la cota 2.000, y seguimos subiendo, en este último tramo con menos pendiente, hacia el lago de Certascan. LLegamos al refugio de Certascan (2.230m) a las 16:30. Por suerte había sitio en el refugio, aunque no habíamos podido reservar de antemano.

Pla de Boavi

Flujo de desagüe de la presa de Certascán.

LLegando al refugio de Certascán, pequeño laguito aguas abajo del principal


8/08/2015 - 6ª etapa: Refugio de Certascan (2.230m) - Alos d'Isil (1.250m)

Salimos pronto, sobre las 7 de la mañana, lloviendo finamente, del refugio de Certascan. Subimos por camino bien marcado hasta el Coll de Certascan (2.588m), que cruzamos con viento y frío a primera hora de la mañana. Seguimos bajando, siempre por buen camino, hacia los estanys de Guerosso y según bajábamos el día se iba despejando. Desde el Estany Blau, la bajada se precipitaba entre laderas empinadas y llanitos con lagos o con "molleres". Pasamos una vez más el gradiente de pedregales, pastos, matorrales, pinar de pino negro, abetal, y llegamos entre avellanos y abedules a las granjas de Noarre (1.600m).
Bajando hacia Noarre, paralelos al Riu de Guerosso. Laderas empinadas y llanos con "molleres".

Abedules y avellanos, poco antes de llegar a las granjas de Noarre.


Guiados por unas buenas indicaciones de carteles en Noarre, tomamos el sendero hacia el refugio de Montroig, primero llaneando para alcanzar la pista que sube al port de Tavascan, y dejándola en la primera curva que vimos a derechas, para seguir por el sendero que nos llevó a la pleta Palomera, a 1.750m. Desde allí nos adentramos, siguiendo hitos, hacia el Torrent de la Roia de Mollás. Poco a poco se volvían a cubrir los cielos, y algunas nubes empezaban a engancharse en la cima del Pic de la Roia de Mollás. Mal asunto. Seguíamos subiendo lentamente. El valle, poco pendiente, se hacía largo, y costaba coger altitud. Queríamos llegar al refugio de Montroig y ver allí qué hacíamos, a salvo de la posible tormenta. Se escuchó el primer trueno. Los últimos minutos hacia el refugio de Montroig los hicimos ya chispeando, cayeron algunos truenos más, empezó a llover no muy fuerte y ya vimos el refugio delante. Entramos en el refugio y empezó a llover fuerte entre rayos y truenos de una buena tormenta en toda regla. Salvados por la campana. El refugio es bastante pequeño y había mucha gente. En la oscuridad y la humedad sudorosa, hablamos con el pastor, cuya casa de verano era aquel cuchitril. Se preveía mal tiempo para el resto del día. Serían más o menos las 12:00 y pensar en parar allí el resto del día y la noche, para doblar la etapa del día siguiente, daba casi más miedo que salir a la lluvia. Estuvimos como media hora, y cuando vimos que llovía menos y llevaba tiempo ya sin tronar, salimos a la lluvia. Con "pi i cullons", según nos dijo el pastor.

Desde el refugio de Montroig, seguimos por el camino que iba de lago en lago hasta el Estany Major de la Gallina, y desde allí, ayudados por el mapa electrónico y el GPS, localizamos el collado (2.606m). Para entonces ya había empezado a llover más fuerte otra vez. Seguimos el camino que pasa por una orilla de la Bassa de Curiós y casi por el Coll Curiós. No hay que llegar a la cota 2.427, sino que se pasa a 2.450m, siguiendo los hitos, para dirigirse en media ladera a la derecha, hacia los Estanys de la Tartera. Desde el Coll Curiós habíamos visto delante el siguiente collado que teníamos que pasar: el Coll de la Cornella (2.482m). Pero se nos metió la niebla y acabando el flanqueo de la media ladera ya no veíamos nada. Además, algunas marcas de GR bajaban directas hacia el valle, hacia donde no teníamos que ir. Acertamos con nuestra ubicación y la del collado gracias al GPS del movil y a los mapas offline que nos habíamos descargado en casa. Pasando por los Estanys de la Tartera (2.340m) aumentó la intensidad de la lluvia, pero a cambio se levantó un poco la niebla y pudimos ver el collado. Empinadísima subida, sin camino, hasta la brecha del Coll de la Cornella (2.482m). Desde allí, sin parar (nosotros de andar, el cielo de llover), continuamos buscando y encontrando hitos, y bajando. Bajamos, bajamos, bajamos...y seguimos bajando. Y siguió lloviendo. Cuando ya habíamos pasado 2 horas y media caminando bajo la lluvia por senderos estrechos y por hierba mojada, se nos calaron las botas. Chof chof. Y seguimos bajando, por el barranco de Comamala. Paró de llover no muy lejos de la cabaña de Pletiu (1.760m, ruinas) y paramos a comer algo un poco antes de llegar a las Bordes de Pina, hacia los 1.500m. No recuerdo que hora sería, pero más cerca de las 16:00 que de las 14:00. Casi nos quedamos helados en la parada para comer, así que rápidamente y con los pies mojados cogimos otra vez ritmo de bajada. Chof chof. Cruzamos el río Noguera Pallaresa en el Pont de Pina y los últimos 3 km por carretera hasta Alos d'Isil no se me hicieron tan penosos como había imaginado. LLegamos hacia las 18:00 al pueblo. El refugio estaba cerrado pero en cuanto llamamos al movil que indicaban en la puerta apareció un mozo que nos abrió y nos explicó el funcionamiento. Muy original, cómodo y adecuado para gente en travesía. Pusimos las botas a secar, comimos agusto y charlamos con tres montañeros que hacían también la HRP, pero en el sentido contrario que nosotros.


Lagos de la Gallina. Un poco a la derecha, detrás del lago más bajo, se aprecia la caseta metálica (refugio) de Montroig.

Casa en la Plaza Mayor de Alos d'Isil

9/08/2015 - 7ª etapa: Alos d'Isil (1.250m) - Salardú (1.250m)

Sin darnos mucha prisa, salimos a andar sobre las 8:30 de la mañana. A pesar de todo, a mí no se me habían secado bien las botas. Tomamos el camino que ya está marcado en el mismo pueblo, y con marcas amarillas, sube paralelo al barranco de Moredo, entre prados y bosquetes, hasta alcanzar una pista que viene de Isil a la altura de las Bordes de Moredo. Una vez se llega a la pista, teóricamente había caminos que la atajaban, pero nosotros no los vimos, y fuimos a lo seguro: tomamos el ramal de pista que acababa en la bordas en el sentido contrario a éstas, y llegamos a un cruce con la pista principal, la cuál tomamos en subida y la seguimos hasta llegar a un punto donde es evidente que suelen dejarse los coches (1.983m). Desde aquí hay unos hitos muy bien marcados, y siguiéndolos, siempre en paralelo al barranco principal, pasamos cerca de la Estanyola del Clot de Moredo, y dejándola a la derecha, sin más problema, alcanzamos la collada del Clot de Moredo (2.429m). Desde aquí bajamos en dirección al refugi d'Airoto. Sin llegar al mismo, por terreno salvaje (sin camino), nos acercamos al desaguadero del lago de Airoto, lo cruzamos, y atravesamos una cantalera de grandes bloques para retomar el camino que venía del refugio hacia el collado a 2.358m. Desde este collado, delante y detrás todo era territorio salvaje. Debajo teníamos el Estany superior del Rosari y mucho más allá, el siguiente collado que teníamos que atravesar. No había camino. Pasamos por la derecha del Estany superior de Rosari y elegimos lo que nos pareció la mejor manera de aproximarnos, y llegar por fin, tras una última fuerte subida, a la Collada dels Estanys del Rosari (2.506m). Delante de nosotros se abrían los enormes pastos, amplios y suaves, de los lagos de Baciver. Bajamos siguiendo hitos, empezamos a ver gente, y seguimos bajando entre caballos hasta el Estany Baix de Baciver, que los pasamos dejándolo a nuestra izquierda. Cerca de la presa de este embalse, y tomamos un camino muy principal y frecuentado por excursionistas, que con el cap de Baqueira y algunas pistas de la estación visibles a nuestra izquierda, nos condujo al aparcamiento de Orri, en la estación de Baqueira Beret. Un poco más adelante, pasamos por el nacimiento del Garona y allí tomamos una senda en bajada, marcada con pintura roja y blanca (GR-211). Sin tener que bajar por la carretera, la pista va girando hacia Bagergue, por donde pasa, y finalmente por un antiguo camino muy bonito entre árboles caducifolios, llegamos a Salardú. Encontramos fácilmente el refugio del Club Excursionista de Catalunya, donde nos tomamos unas merecidas cervezas, cenamos muy bien y dormimos también muy bien.

Estany de Airoto, desde la collada del Clot de Moredo

Estanys del Rosari. Al fondo, con una pequeña mancha de nieve debajo, la Collada dels Estanys de Rosari. El último paso del día, y de la travesía. Detrás nuestro valle de destino, el Valle de Arán.

Achillea ptarmica

Selfie en la Collada dels Estanys del Rosari, después de la última subida de la semana, el último collado de la travesía. La niebla tapa, detrás nuestro, el Alt Pirineu de Cataluña y Andorra. Cuando vimos la foto dijimos que podría ser en cualquier otro lado. Pero al mirar las caras me doy cuenta de que no. No podría ser en ningún otro lado.

Lagos superiores de Baciver

Lago inferior de Baciver

Bajando de Beret a Salardú, por la GR. LAs nubes tapan el macizo del Aneto.

Camino viejo de Baguergue a Salardú. Fin del viaje.




El día 10 de agosto, bajamos temprano a Viella en autobús de línea, de allí tomamos un Autobús a LLeida, y otro más a Huesca.