domingo, 19 de agosto de 2012

Pène Sarrière, cara este clásica

Aproximación express, rajando sin parar de nuestras cosicas

Primer largo, lo hace David para quitar la pereza (el primero siempre cuesta más)

Segundo largo, al fondo David, perdido entre las hierbas. Comienza a haber ambiente de pared.


Tercer largo, empiezan las placas guapas, llenas de presas.


Cuarto largo, espectacular. Muy largo, 12 chapas. Se me acaban los expreses y no veo aún la reunión. Paseo unos cuantos metros hacia arriba hasta que por fin, ahí está.

En la R5, la planta endémica Androsace hirtella comparte la fisura con el clavo. A las plantas, como a los escaladores, nos encantan las fisuras.

Ya de bajada, otro endemismo del Pirineo occidental: Lathyrus vivantii.

Diedro Sajuma, escalada de una tarde de verano

El pasado 6 de agosto, nos vamos otra tarde a escalar Maite y yo. Esta vez, en vez de acercarnos a alguna escuela, nos vamos a empalmar los seis largos de la vía Sajuma, en la pared de Escarrilla. Una vez más con el magnífico croquis de Luichy, nos acercamos a toda velocidad a la vía y empezamos a escalar a las 5 de la tarde. Nos ponemos tope las 8 para empezar a rapelar donde hayamos llegado, y por si acaso llevamos frontal. No hizo falta, y que a las ocho de la tarde llegábamos a la sexta reunión sin problemas. Cinco rápeles y al suelo, y llegamos al coche con la última luz del día. Una bonita forma de pasar la tarde.

La vía es bonita en sus dimensiones, verticalidad, continuidad y tipo de canto. Desmerece algo la roca en los largos 1, 2 y 4, que está muy sucia con líquenes, sobre todo en el primer largo donde hay que "vaciar la mente" con algún aleje en travesía...hay buenas presas en general y al final te quedas con un buen sabor de boca recordando todo lo bueno que tiene, que es mucho, y olvidando lo malo. Qué le vamos a hacer, somos así.

Maite después de pasar el paso más difícil de la vía, que se encuentra en el primer largo.

 Segundo largo, muy muy largo, con uin desplome en medio que se puede acerar bien.
Tercer largo, para mí el más bonito. Empieza por una fisura ligeramente desplomada y sigue por el diedro más vertical y buenísimos cantos/cazos.

Cuarto largo, un pasito de quinto al principio y el esto cuarto guarro (tierra en las repisas)

Quinto largo, otro de los bonitos, se escala diedro-diedro hasta que al final se atraviesa en diagonal a la izquierda una placa ligeramente tumbada, con presas pequeñas en las manos pero muy  buenos pies.

El té de roca, una planta a la que le gusta (como a nosotros), las paredes calizas orientadas al sur.

domingo, 3 de junio de 2012

Corredor Estasen y Petit Black al Aneto


Camino sobre la nieve ni muy dura ni muy blanda de la fuerte pendiente del corredor. La huella es buena, pero a cada paso miro mi pie derecho, para comprobar que la bota y el crampón siguen perfectamente ajustados. Detrás va Julián que también se fija y de vez en cuando me dice:
      -Eso no se ha movido ni un milímetro.
"Eso", es una pinza de las que vienen en las navajas multiusos, de esas que uno siempre se pregunta para qué la meten ahí, si nunca hay que usarla. Metida en los agujeros de la pletina que une la parte delantera y trasera de mi crampón, ha conseguido sustituir el pasador que se me había roto y resistir el esfuerzo.

Tres cuartos de hora antes, el intento de arreglo con cordino había fracasado en cinco minutos, y antes aún, el primer intento con un brida de plástico no había durado más de 10 minutos. Yo estaba dispuesto a renunciar al corredor, porque ya les estaba haciendo perder un tiempo precioso a mis compañeros con los arreglos, y la cagada había sido mía al llevar un crampón roto al monte. Y en el monte las cagadas de ese tipo se deben de pagar (a poder ser no muy caras). El precio de quedarme allí esperando tranquilamente me pareció un precio bien barato, comparando con tener un accidente por un crampón que se sale. Pero Pala y Julián no dejaban de buscar soluciones, y aún tenían más en la recámara.

Las pinzas de Julián funcionan. Ahora subo contento, con esa mezcla de alegría y cansancio que se obtiene cerca de la cima tras haber ascendido 1.400 m de desnivel, y ver que ya alcanzas el objetivo. La pendiente aquí es más empinada que en el corredor Estasen, cuya mayor parte hemos subido ya. María y David han llegado a la cresta entre la Aguja Daviú y la Aguja Escudier, y detrás Pala, se empeña en intentar sacar un friend empotrado por alguna cordada anterior (que al final se quedará allí) en la base de este estrecho y corto corredorcito, el Petit Black. Un extra de belleza alpinística para una ascensión de envergadura, un capricho perfectamente prescindible que puedes añadir al menú sólo si está en prefectas condiciones. Hoy es así, un melocotón maduro traído del huerto a mitad de julio.

Hace dos años, tuvimos que renunciar y subir por la ruta normal del collado de Coronas, porque el Petit Black estaba seco y el Estasen tampoco tenía nieve en toda su longitud.

Esta vez nos salió todo bien. Dormimos junto al coche en los llanos de Senarta y nos depertamos a las 4:00 para desayunar y subir pronto por la pista. A las 5:20 empezábamos a andar en la ribereta de Vaillibierna (1950 m).

  
Aún no daba el sol en las cimas, y ya llevábamos ascendidos aproximadamente 700 m de desnivel, al pasar por el rebosadero del ibón inferior de Coronas.

En el lago superior de Coronas paramos a beber agua. Aún no eran las 8:00 de la mañana, y me preguntaba qué buscaría este cuervo a esas horas en medio de un lago helado. Tal vez él se preguntaría lo mismo de nosotros. Tal vez, con más razón.

Otros, más madrugadores, ya entraban en el corredor al que íbamos nosotros también.

En mitad del corredor Estasen ya se veía el Petit Black, que estaba en unas condiciones muy buenas y con un pedazo de huella asentada por todos los que nos precedían, que no eran pocos. Nos comimos el melocotón.

Julián y Pala, en la parte superior del Petit Black.

Pala en los últimos pasos del corrdor Petit Black. Al fondo y muy abajo, el collado de Coronas.

Tuvimos que hacer algo de trepada, fácil pero delicada, para llegar a la aguja Escudier.

David se tomó una barrita de cereales en la cima de la aguja Escudier mientras nos esperaba.

LLegamos a la cima del Pirineo con un tiempo espléndido.

Un día perfecto en la cima del Aneto. Aún quedaba una última dificultad, conseguir pasar el paso de Mahoma a "contracorriente", cruzándonos con el enorme flujo de montañeros (o no) que no dejaban de subir a la cima. Contrastó la sensación de bienestar en la parte "difícil" de la ascensión con la tensión que vivimos allí al ver algunos modos y maneras...chungas chungas.
Desde la punta Oliveras se ve muy bonito el corredor que habíamos subido ya y las agujas Escudier y Daviú. En la cima de esta última había un alpinista.


Ranunculus pyrenaeus, una de las plantas que primero se desarrollan cuando se va la nieve en los pastos alpinos, cerca del Lago de Coronas.

Androsace vandellii, planta de los roquedos de rocas silíceas (granitos, areniscas...) de la alta montaña.

Bajamos ya un poco agobiados por el calor al valle de Vallibierna (el pico del mismo nombre, al fondo). Hicimos todo bien, hasta el horario, porque nada más montarnos en el coche empezó a llover. Cayó una vuelta de agua bastante maja mientras degustabamos a cubierto, ya en el valle, la ensalada de María y el resto de viandas, que se dejaron comer con bastate facilidad. Como los melocotones del huerto en julio.



lunes, 28 de mayo de 2012

Coro Albae Voces y grupo vocal Algarabía de Jaca

El sábado pasado, después de escalar la Galletas, pude disfrutar aún más, viendo a Luna cantar en el Coro Albae Voces, junto a los mayores del Grupo Vocal Algarabía. Os subo estos vídeos, que aunque la imagen no es muy buena, el sonido sí lo es, si subís un poco el volumen.

domingo, 27 de mayo de 2012

Rigleando en la Galletas al Firé


Este sábado por la mañana estuve escalando en roca, por primera vez esta temporada. Con Maite nos fuimos a hjacer una clásica de Riglos: la Galletas, en el mallo Firé.
Madrugando un poco, conseguimos ser la primera cordada en acercarnos al Firé. Y menos mal, porque una vez empezada la vía, empezaron a venir cordadas detrás de nosotros con bastante gente. Hicimos la vía alternando los largos, yo los impares y Maite los pares. Hicimos las reuniones según esta reseña que encontré en Internet. Salen 9 largos, y dado las vueltas que da a uno y otro lado, sobre todo al principio, se convierte en una vía larga.




Maite en el principio del tercer largo, todo lleno de la planta endémica Erodium gaussenianum, un pariente silvestre de los geranios que solo crece en todo el mundo en cuatro poblaciones dentro del triángulo que forman Riglos, Agüero y la Foz de Salinas.

Después del jardín, toca el muro desplomado naranja. A mí me salió en libre sin problemas. Un largo muy bonito que me dejó con muy buen sabor de boca.

El siguiente largo, en diagonal hacia la derecha, tampoco desmerece. Muy mantenido en el V grado, con un murete algo más tieso en la salida. Esta muy bien chapado y se disfruta un montón.
A partir del L5 se entra en la chimenea, abierta en el L6y el principio del L7 y ya muy cerrada en los largos L8 y L9.

Maite se prepara para pasar por el agujero en el L8, para lo cyual se tuvo que euitar la mochila y colgarla del arnés.
Al final, me quedé, en mi primera escalada en este Mallo, muy satisfecho de hacer esta vía, que es una gran clásica. Sobre todo, una de las cosas que más me gustó es que paea ser Riglos y tener 9 largos, no se hace monótona en absoluto, ya que prácticamente cada 2 largos cambia totalmente la tostada. Bueno, habría que decir la "Galleta"

domingo, 22 de abril de 2012

Aventura por los pueblos (semi) abandonados de la Huesca profunda.

El Sábado nos fuimos a dar una vuelta en bici Pablo, Raúl y yo. ¡y vaya vuelta! 55 Km, de los cuales 7 por carretera, 4 por pista y ¡44! por senderos...de cabras. Precioso el recorrido pasando por 7 pueblos de la comarca que queda al norte de la Sierra de Guara. Nocito, Bentué de Nocito, Used, Bara, Nasarre, Letosa, Alastrué, Bibán...me impresionó en especial éste último, Bibán, en una loma sobre el Alcanadre, en el que se tiene una sensación de aislamiento total.

El Raúl, hecho un "gladiator", nos guió perfectamente, ciclando en casi tod0os los tramos. Yo acusé no llevar suspensión y acabé un poco aborrecido de los escalones de los peñascos que no dejaban de aparecer por todo el camino, pero contento de recorrer semejantes lugares...¡cuántos lugares nos esperan para disfrutar! Así, dan ganas de volver a coger la bici (y sobre todo de arreglar la suspensión).


En Nocito antes de salir, todavía sin probar el barro.



El paso de la cascada





Atravesando Bara







44 Km así...



Desde la pardina de Ballabriga, tenemos que remontar el barranco de San Lázaro para alcanzar Alastrué, después de este prado nos esperaba una biena subida (barranco que se ve al fondo) con la bici al hombro.


El Alcanadre...pozas paradisíacas.


De vuelta en Bara






domingo, 8 de abril de 2012

Oroel, otra vez Oroel




Con el tiempo justo y las ganas de sobra, nos hemos dado un buen paseo esta mañana David y yo. Otra vez a la Peña Oroel, pero lo que tiene el monte, que aunque vayas tantas veces a un mismo sitio, siempre te lo encuentras diferente. Yo, así entre nieblas, sol, nieve... EXACTAMENTE como hoy...NO LO HABÍA VISTO NUNCA!